El embarazo y nacimiento son grandes transiciones del ciclo vital que afectan a la mujer, al bebé y al resto de la familia. Es un periodo de adaptaciones, de cambios emocionales y psicológicos que afortunadamente en la mayoría de los casos se dan en medio de mucha ilusión y alegría. Anteriormente se consideraba a la maternidad como un periodo en que la mujer gozaba siempre de bienestar emocional, sin embargo, estudios muestran que 14.5% de las mujeres sufren un episodio depresivo en los 3 meses posteriores al parto.

La Organización Mundial de la Salud ha reconocido a la depresión como una de las primeras causas de enfermedad y discapacidad en el mundo, con un riesgo del 20% al 25% de presentarse a lo largo de la vida de la mujer, prácticamente el doble que el riesgo de presentarse en el hombre, que oscila entre el 7% y el 12%. La diferencia radica en que a lo largo de la vida, la mujer sufre varios cambios en su organismo y en su ciclo reproductivo: durante la pubertad, el embarazo, el post-parto, y la menopausia; que combinados con la influencia de factores hereditarios y factores de estrés psicológico dan lugar a una mayor vulnerabilidad para estos padecimientos.

La depresión post-parto, también conocida como depresión post-natal, es una forma de depresión que ocurre en la madre luego del nacimiento de su hijo. Los síntomas con los que se presenta son similares a los de la depresión en otras etapas de la vida: ánimo triste, sentimientos de vacío, disminución del placer en las actividades y pasatiempos, un cambio marcado en el apetito y el sueño, falta de energía, sentimientos de poco valor o baja autoestima, sentimientos de culpa, disminución de la concentración y en casos mas severos, ideas de suicidio.

Es normal que teniendo a su  hijo ya en los brazos la madre pueda sentirse frente a una gran responsabilidad, lo es, sin embargo en la depresión son mas comunes las conclusiones negativas sobre la capacidad de cuidar al recién nacido como: “Mi hijo se ve tan pequeño y delicado, no sé si pueda cuidarlo” o “como puedo estar triste si todo ha salido bien? quizá  no soy una buena madre”, pero tengamos presente que no se trata de un problema de carácter o de voluntad, se trata de un padecimiento médico. Investigaciones recientes la atibuyen a cambios hormonales y a la predisposición genética de la mujer que aumenta la sensibilidad a factores de estrés psicológico.

Factores que aumentan el riesgo de depresión post-parto:

-Antecedentes familiares o personales de depresión o trastorno afectivo bipolar

-Antecedente de depresión durante el embarazo

-Antecedente de alteraciones del ánimo asociadas a los ciclos menstruales

-Poco apoyo familiar

-Mala relación con el padre del bebé

-Antecedente de eventos estresantes en la vida

Además del sufrimiento de la madre, lamentablemente la presencia de estos síntomas en un momento crítico para el recién nacido y para toda la familia tienen efectos adversos adicionales, como conflictos en la pareja, problemas en la interacción madre-hijo y consecuencias en el desarrollo y la conducta del niño. Los primeros años de vida representan un periodo crítico y la conducta retraída, indiferente e incluso negativa de la madre con depresión puede afectar el vínculo madre-hijo, resultando en bebés más irritables y que vocalizan menos. Estudios han demostrado que los hijos de madres con depresión son más propensos a sufrir retrasos en su desarrollo psicológico y motor, y es mas frecuente que en la infancia sean niños con comportamiento evasivo e inseguro.

Muchas madres aún sufren en silencio y evitan expresar su aflicción ya que normalmente se espera que el nacimiento de un hijo sea motivo de alegría y pueden sentir culpa al no disfrutarlo como el resto de la familia, lo que conlleva a que menos de la mitad de las madres con depresión puedan ser diagnosticadas. 30% de las madres que no son tratadas persisten con síntomas 1 año después del parto.

Su tratamiento oportuno puede lograr la mejoría de los síntomas y la reducción de consecuencias para la madre y el bebé.  El tratamiento con antidepresivos ha dado buenos resultados, pero puede limitar a madres que desean dar pecho. Aunque estos medicamentos no contraindican de manera absoluta la lactancia, es preferible suspenderla ya que todos son eliminados en mayor o menor grado a través de la leche materna y los estudios que se han realizado son insuficientes aún para demostrar su seguridad en estos casos. La psicoterapia de tipo cognitivo-conductual también ha mostrado ser eficaz, dirigiendose a corregir los pensamientos negativos o distorsionados y mejorando la capacidad de adaptación de la madre. Resulta muy positivo, siempre que sea posible, involucrar al padre en el tratamiento.

No debemos confundir la depresión post-parto con el fenómeno conocido como baby blues o maternity blues. El baby blues es una condición transitoria que altera de forma leve el estado de ánimo y está causada por la disminución abrupta de una hormona llamada progesterona al final del embarazo. Ocurre en más del 50% de las madres en las 48 a 72 horas posteriores al parto y se caracteriza por emotividad, llanto, sensibilidad, tristeza y ansiedad, sumados muchas veces a la falta de sueño y al agotamiento físico y mental luego de la labor de parto. A diferencia de la depresión, no requiere tratamiento y los cambios suelen resolverse durante la primera semana.

Síntomas de Depresión Post-Parto:

-Animo triste

-Sentimientos de vacío

-Disminución del placer en las actividades y pasatiempos

-Cambio marcado en el apetito y el sueño

-Falta de energía

-Disminución de la concentración

-Sensación de incapacidad frente a los cuidados del recién nacido

-Sentimientos de poco valor o baja autoestima

-Sentimientos de culpa

Si presentas alguno de estos síntomas no los mantengas en silencio, intenta expresarle tus preocupaciones a tu pareja o a alguien de tu confianza. Si has tenido un bebé sano procura no centrar demasiada atención en problemas o en el futuro, disfruta el tiempo presente con tu hijo y dedícate también tiempo a ti. No te exijas de más y nunca dudes en pedir ayuda. Si eres familiar o pareja, infórmate y brinda tu apoyo. Evita usar frases como “pon de tu parte” o “deberías estar feliz” ya que la mayoría de las veces solo aumentan la carga y la incomprensión que siente la madre.

No dudes consultar a tu psiquiatra si presentas alguno de estos síntomas durante más de 2 semanas. Recuerda también que si has padecido depresión existe un mayor riesgo de desarrollarla nuevamente, no esperes a que los síntomas reaparezcan.

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