1. Que son los trastornos alimenticios?

Son  trastornos caracterizados por hábitos alimenticios anormales que van en detrimento de la salud física y emocional de la persona.

Actualmente existen dos trastornos alimenticios reconocidos: la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. La anorexia nerviosa se caracteriza por el rechazo a mantener un peso mínimo sano, restringiendo lo que se come. La bulimia se caracteriza por episodios de atracones seguidos por intentos drásticos de reducir el peso, ya sea a través del vómito, el ayuno o el ejercicio. En ambos trastornos el paciente tiene una preocupación excesiva por el peso y por la figura.

2. Como se detectan estos problemas?

A diferencia de una persona sana, que puede tener reglas generales sobre como se debe comer, el paciente con un trastorno alimenticio generalmente se impone a si mismo múltiples reglas estrictas, específicas, dirigidas a restringir la ingesta de alimentos, cuando debe comer, cuanto debe comer y sobre todo que debe comer.

Algunos de sus síntomas son detectados primeramente por familiares o personas allegadas al paciente. Pueden observarse hábitos inusuales a la hora de comer, cambios en los horarios de las comidas o la ingesta de escasas cantidades de alimentos. Como resultado de una nutrición pobre los pacientes con trastornos alimenticios se encuentran comúnmente cansados, irritables, se aislan de actividades familiares o sociales. También se pueden observar dificultades para concentrarse, y síntomas físicos como mareos, dolor estomacal y dificultades para dormir.

3. Como se tratan los trastornos alimenticios?

El tratamiento depende de la severidad del trastorno al momento en el que paciente busca ayuda. La mayoría de los pacientes son tratados en el consultorio de forma ambulatoria, a través de psicoterapia dirigida a cambiar pensamientos y conductas disfuncionales. Los medicamentos se utilizan en casos en los que coexisten otros padecimientos psiquiátricos, como los trastornos de ansiedad o la depresión.  La hospitalización puede llegar a ser necesaria cuando se sufre una pérdida severa de peso o cuando existen complicaciones médicas.

1. Que es el trastorno obsesivo-compulsivo?

Es una condición neurobiológica caracterizada por pensamientos desagradables que la persona no puede evitar (obsesiones) y conductas que se ve en la necesidad de realizar (compulsiones) creando un circulo interminable de preocupaciones y conductas que suelen hacer perder tiempo y esfuerzo, disminuyendo el funcionamiento óptimo y la calidad de vida de la persona. El termino “obsesivo-compulsivo” se usa popularmente para describir a alguien exageradamente organizado, meticuloso o perfeccionista, sin embargo estos son rasgos de personalidad y no indican necesariamente que la persona padezca de la condición descrita, en todo caso podría tratarse del trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva.

2. Es una enfermedad rara?

No. Es una condición común y tratable. Afecta a 1 de cada 40 adultos y a 1 de cada 100 niños en edad escolar.*

3. Que es una obsesión?

Es un pensamiento persistente que suele causar angustia, desagrado o repulsión. Puede tratarse de una duda recurrente, como por ejemplo: “habré cerrado la puerta al salir de la casa?”, que continúa generando ansiedad sin poder descartarse, quizá incluso haciendo a la persona regresar a casa y verificar. Otros ejemplos pueden ser el pensar que algo malo va a ocurrirle a algún ser querido, pensar que vamos contaminarnos si tocamos algo o preocuparnos porque los objetos guarden cierto orden o simetría. Puede ocurrir de múltiples formas, pero en resumen es un pensamiento (en forma de idea, imagen o un impulso), intrusivo, molesto y difícil de neutralizar.

4. Que es una compulsión?

Es un acto que la persona se ve en la necesidad de realizar con el fin cumplir con alguna norma rígida o con el fin de neutralizar un pensamiento obsesivo, aminorando parcialmente la angustia que causa o evitando que ‘algo malo suceda’. Por ejemplo, chequear las cosas varias veces, lavarse las manos constantemente, limpiar, ordenar, contar, entre otras cosas. Sin embargo, esta compulsión no esta siempre conectada de una manera real con lo que se desea contrarrestar, dándole un carácter irracional o exagerado, que la persona generalmente reconoce.

5. Quiere decir que la persona se volvió ‘loca’?

No. La persona esta en contacto con la realidad y conciente de todos sus actos, por lo que está sufriendo, pero le es muy difícil controlar estas obsesiones y compulsiones, incluso estando concientes de ello.

6. Como se diagnostica el trastorno obsesivo-compulsivo?

Aún no existe un estudio de imagen cerebral o un examen de laboratorio que diagnostique el padecimiento. Se diagnóstica a través de la entrevista clínica con un médico psiquiatra, evaluando los síntomas, el tiempo que estos consumen en la persona y como afectan su vida diaria.

7.  Quiere decir que el trastorno obsesivo-compulsivo es un problema imaginario?

No. Es un problema muy real. El Trastorno obsesivo compulsivo es causado por un desbalance en los químicos del cerebro y al igual que el asma o la diabetes es una condición médica.

8. Las otras personas tienen también estos pensamientos?

Si. Todas las personas tienen pensamientos desagradables, sin embargo las persona con trastorno obsesivo-compulsivo no son capaces de ignorarlos debido a la forma en que sus cerebros procesan la información.

9. Como se trata?

Los avances en neurobiología han demostrado que el trastorno obsesivo-compulsivo se puede tratar de 3 maneras:

1.) Disminuyendo la ansiedad y las obsesiones con medicamentos que mejoran los niveles de serotonina, llamados ISRS o Inhibidores Selectivos de la Recaptura de Serotonina

2.) Con un tipo de psicoterapia que mejora la forma de responder a las obsesiones y compulsiones llamada terapia cognitivo-conductual y ERP (Exposure and Response Prevention)

3.) Con una combinación de ambos tratamientos.

10. Podré curarme si recibo tratamiento?

Hasta el momento no existe una cura definitiva para el trastorno obsesivo-compulsivo, pero sin duda se puede tratar. Después del tratamiento los síntomas suelen disminuir al punto de hacerse muy leves o en algunos casos imperceptibles, sin embargo, la intensidad de estos suele variar a lo largo de la vida, acentuándose muchas veces en momentos de estrés o de cambios importantes. El uso de medicamentos ayuda a controlar los síntomas y el uso de las técnicas aprendidas durante la terapia pueden evitar las recaídas y que los síntomas interfieran con las actividades diarias.

*Cifras en EE.UU.

El embarazo y nacimiento son grandes transiciones del ciclo vital que afectan a la mujer, al bebé y al resto de la familia. Es un periodo de adaptaciones, de cambios emocionales y psicológicos que afortunadamente en la mayoría de los casos se dan en medio de mucha ilusión y alegría. Anteriormente se consideraba a la maternidad como un periodo en que la mujer gozaba siempre de bienestar emocional, sin embargo, estudios muestran que 14.5% de las mujeres sufren un episodio depresivo en los 3 meses posteriores al parto.

La Organización Mundial de la Salud ha reconocido a la depresión como una de las primeras causas de enfermedad y discapacidad en el mundo, con un riesgo del 20% al 25% de presentarse a lo largo de la vida de la mujer, prácticamente el doble que el riesgo de presentarse en el hombre, que oscila entre el 7% y el 12%. La diferencia radica en que a lo largo de la vida, la mujer sufre varios cambios en su organismo y en su ciclo reproductivo: durante la pubertad, el embarazo, el post-parto, y la menopausia; que combinados con la influencia de factores hereditarios y factores de estrés psicológico dan lugar a una mayor vulnerabilidad para estos padecimientos.

La depresión post-parto, también conocida como depresión post-natal, es una forma de depresión que ocurre en la madre luego del nacimiento de su hijo. Los síntomas con los que se presenta son similares a los de la depresión en otras etapas de la vida: ánimo triste, sentimientos de vacío, disminución del placer en las actividades y pasatiempos, un cambio marcado en el apetito y el sueño, falta de energía, sentimientos de poco valor o baja autoestima, sentimientos de culpa, disminución de la concentración y en casos mas severos, ideas de suicidio.

Es normal que teniendo a su  hijo ya en los brazos la madre pueda sentirse frente a una gran responsabilidad, lo es, sin embargo en la depresión son mas comunes las conclusiones negativas sobre la capacidad de cuidar al recién nacido como: “Mi hijo se ve tan pequeño y delicado, no sé si pueda cuidarlo” o “como puedo estar triste si todo ha salido bien? quizá  no soy una buena madre”, pero tengamos presente que no se trata de un problema de carácter o de voluntad, se trata de un padecimiento médico. Investigaciones recientes la atibuyen a cambios hormonales y a la predisposición genética de la mujer que aumenta la sensibilidad a factores de estrés psicológico.

Factores que aumentan el riesgo de depresión post-parto:

-Antecedentes familiares o personales de depresión o trastorno afectivo bipolar

-Antecedente de depresión durante el embarazo

-Antecedente de alteraciones del ánimo asociadas a los ciclos menstruales

-Poco apoyo familiar

-Mala relación con el padre del bebé

-Antecedente de eventos estresantes en la vida

Además del sufrimiento de la madre, lamentablemente la presencia de estos síntomas en un momento crítico para el recién nacido y para toda la familia tienen efectos adversos adicionales, como conflictos en la pareja, problemas en la interacción madre-hijo y consecuencias en el desarrollo y la conducta del niño. Los primeros años de vida representan un periodo crítico y la conducta retraída, indiferente e incluso negativa de la madre con depresión puede afectar el vínculo madre-hijo, resultando en bebés más irritables y que vocalizan menos. Estudios han demostrado que los hijos de madres con depresión son más propensos a sufrir retrasos en su desarrollo psicológico y motor, y es mas frecuente que en la infancia sean niños con comportamiento evasivo e inseguro.

Muchas madres aún sufren en silencio y evitan expresar su aflicción ya que normalmente se espera que el nacimiento de un hijo sea motivo de alegría y pueden sentir culpa al no disfrutarlo como el resto de la familia, lo que conlleva a que menos de la mitad de las madres con depresión puedan ser diagnosticadas. 30% de las madres que no son tratadas persisten con síntomas 1 año después del parto.

Su tratamiento oportuno puede lograr la mejoría de los síntomas y la reducción de consecuencias para la madre y el bebé.  El tratamiento con antidepresivos ha dado buenos resultados, pero puede limitar a madres que desean dar pecho. Aunque estos medicamentos no contraindican de manera absoluta la lactancia, es preferible suspenderla ya que todos son eliminados en mayor o menor grado a través de la leche materna y los estudios que se han realizado son insuficientes aún para demostrar su seguridad en estos casos. La psicoterapia de tipo cognitivo-conductual también ha mostrado ser eficaz, dirigiendose a corregir los pensamientos negativos o distorsionados y mejorando la capacidad de adaptación de la madre. Resulta muy positivo, siempre que sea posible, involucrar al padre en el tratamiento.

No debemos confundir la depresión post-parto con el fenómeno conocido como baby blues o maternity blues. El baby blues es una condición transitoria que altera de forma leve el estado de ánimo y está causada por la disminución abrupta de una hormona llamada progesterona al final del embarazo. Ocurre en más del 50% de las madres en las 48 a 72 horas posteriores al parto y se caracteriza por emotividad, llanto, sensibilidad, tristeza y ansiedad, sumados muchas veces a la falta de sueño y al agotamiento físico y mental luego de la labor de parto. A diferencia de la depresión, no requiere tratamiento y los cambios suelen resolverse durante la primera semana.

Síntomas de Depresión Post-Parto:

-Animo triste

-Sentimientos de vacío

-Disminución del placer en las actividades y pasatiempos

-Cambio marcado en el apetito y el sueño

-Falta de energía

-Disminución de la concentración

-Sensación de incapacidad frente a los cuidados del recién nacido

-Sentimientos de poco valor o baja autoestima

-Sentimientos de culpa

Si presentas alguno de estos síntomas no los mantengas en silencio, intenta expresarle tus preocupaciones a tu pareja o a alguien de tu confianza. Si has tenido un bebé sano procura no centrar demasiada atención en problemas o en el futuro, disfruta el tiempo presente con tu hijo y dedícate también tiempo a ti. No te exijas de más y nunca dudes en pedir ayuda. Si eres familiar o pareja, infórmate y brinda tu apoyo. Evita usar frases como “pon de tu parte” o “deberías estar feliz” ya que la mayoría de las veces solo aumentan la carga y la incomprensión que siente la madre.

No dudes consultar a tu psiquiatra si presentas alguno de estos síntomas durante más de 2 semanas. Recuerda también que si has padecido depresión existe un mayor riesgo de desarrollarla nuevamente, no esperes a que los síntomas reaparezcan.

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